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La nueva pornografía y su consumo por parte de los jóvenes andaluces - Trabajando por la infancia
ONG de Infancia a favor de los niños más vulnerables de Andalucía
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La nueva pornografía y su consumo por parte de los jóvenes andaluces

Desde que presentamos en Madrid el libro Nueva pornografía y cambios en las relaciones personales (Ballester y Orte, 2019, Octaedro), el cual presenta resumida la investigación realizada con la Red Jóvenes e Inclusión Social, hemos intentado ampliar la reflexión sobre el tema. Nos referimos al impacto sobre los jóvenes de la nueva pornografía. La podríamos caracterizar como filmaciones de sexo explícito, con acceso fácil, distribución masivamente gratuita, alta calidad y presencia en cualquier pantalla que de acceso a internet. 

En el libro se recogen los resultados del primer estudio de grandes dimensiones, con una muestra representativa de siete comunidades de España, sobre el consumo de pornografía, con 2.457 jóvenes de 16-29 años. En este trabajo hemos hablado del porcentaje de frecuentadores jóvenes de la nueva pornografía, un 70% de la muestra (un 14,4% de forma diaria), de la edad de inicio, antes de los 16 años, y de otros factores. Antes de los 13 años, un 25% de los encuestados recuerdan los primeros contactos con imágenes pornográficas. Se trata de encuentros accidentales, pero hay que tener presente que las imágenes pornográficas están cada día más presentes. A los 8 o 9 años se recuerda como imágenes encontradas, a partir de los 13 años ya empiezan a ser imágenes buscadas.

Nos hemos referido asimismo a la capacidad de influencia de la pornografía en las actitudes y comportamientos de una población, los jóvenes, en pleno desarrollo social, emocional y sexual.

En educación sabemos que la maduración se produce gracias a personas adultas que nos ayudan a elaborar los estímulos que recibimos, sean los padres y madres, otros familiares o figuras educativas diversas. Sin embargo, la pornografía se ve de forma aislada, sin esos adultos de referencia.

Además, en el propio porno, la narrativa que define las filmaciones se caracteriza por la descontextualización: no hay casi palabras ni narrativa de ningún tipo. La misma pornografía es distribuida y tiene una importante demanda, gracias a la eficacia comunicativa de las imágenes, en todo el mundo.

Uno de los peores efectos es la distorsión perceptiva, la formación o deformación de actitudes… en especial, en chicos y chicas que pasan bastante tiempo mirando pornografía (más de 3 h a la semana) y no tienen la maduración valorativa y emocional requerida para elaborar las imágenes que ven.

La gran mayoría de la pornografía, presenta una imagen cosificada, de mercancía, degradada de las mujeres, con una violencia creciente y modelos muy machistas (sexo en grupo con las mujeres sometidas, prácticas de riesgo , violencia explícita…). Esas imágenes tienen un impacto bastante negativo. Alguna experta ha hablado de “publicidad del patriarcado”, en el sentido de favorecer las imágenes de las mujeres se reducen a la estimulación sexual y satisfacción de las fantasías de los hombres.

La pornografía es un negocio de dimensiones astronómicas en la producción, la distribución y las ganancias económicas. Su consumo e influencia no deja de aumentar. No se puede ignorar su importancia, olvidando nuestra responsabilidad como educadores.

La pornografía tiene tres poderes sobre adolescentes y jóvenes: (1) genera dopamina, (2) permite una estimulación intensa que permite masturbarse con placer, (3) orienta la conducta, es decir, les ayuda a responder a su curiosidad, a las dudas e inquietudes que tienen sobre el sexo. En el caso de los chicos, los tres “poderes” les afectan de manera especial; en el caso de las chicas, el tercero, la orientación de conducta, es el más importante. De tal manera, que los chicos están más expuestos a su influencia.

Nuestra experiencia en educación familiar nos ha ayudado a valorar el papel de la familia, en colaboración con la escuela, para llevar a cabo programas de esta naturaleza. Programas de educación sexual integral con perspectiva de género, que sean atractivos en la forma y en el contenido. Programas que ayuden a los jóvenes a construir su propio proyecto consciente de educación sexual. Programas, en definitiva, que también aporten herramientas para llevar a cabo la deconstrucción de la oferta pornográfica en toda su extensión.

¿Qué sucede en Andalucía?

Los datos sobre el consumo de la pornografía por parte de los jóvenes de Andalucía subrayan la realidad anteriormente señalada. De esta forma, el 20% de los jóvenes señalan que no han recibido ningún tipo de educación afectivo-sexual. Llamada poderosamente la atención, que el 77,7% de los jóvenes de la Comunidad indican que resolvieron sus dudas sobre las relaciones interpersonales con sus amistades, siento estas sus principales referentes, tan solo el 29,1% señalan que han consultado con sus padres.

Si es cierto que el estudio señala la edad temprana del consumo de la pornografía, en Andalucía concretamente más del 57,2% afirman haber comenzando a consumirlo antes de los 16 años. La edad medía se fijaría en los 15 años, y la mínima en los 8 años. Respecto al consumo frecuente de pornografía, los jóvenes andaluces señalan que la consumen alguna vez (46,1%), de manera ocasional; semanalmente tan solo lo hacen un 20,7% y diariamente un 3,1%.

Nos hemos referido asimismo a la capacidad de influencia de la pornografía en las actitudes y comportamientos de una población, los jóvenes, en pleno desarrollo social, emocional y sexual.

Si es cierto que el estudio señala la edad temprana del consumo de la pornografía, en Andalucía concretamente más del 57,2% afirman haber comenzando a consumirlo antes de los 16 años. La edad medía se fijaría en los 15 años, y la mínima en los 8 años. Respecto al consumo frecuente de pornografía, los jóvenes andaluces señalan que la consumen alguna vez (46,1%), de manera ocasional; semanalmente tan solo lo hacen un 20,7% y diariamente un 3,1%.